La Real Academia de la Lengua Española define la palabra “estadista” como “Persona con gran saber y experiencia en los asuntos del Estado”, pero su significado va más allá de una breve definición académica. Parafraseando a Winston Churchill, define claramente lo que es un hombre de Estado: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Esto viene a propósito de la triste realidad que los dos últimos ex presidentes argentinos, Cristina y Mauricio, que no tienen ni apariencias de ser estadistas, como lamentablemente tampoco la tienen los nuestros políticos de los últimos tiempos. En lo referente a “Sinceramente” de Cristina Kirchner (no tan sincero) y a “Primer tiempo “de Mauricio Macri (que lo finalizó a los empujones), escribir libros para justificarse personalmente, ya que el individualismo que los caracteriza supera a la misión de dedicarse al pueblo que los eligió para gobernar y dirigir los destinos de la Nación, invirtiendo los roles de ser sus servidores y convertirse en beneficiarios directos. Así como Cristina tiene una gran habilidad oratoria que le permite hablar con fluidez, y su retórica para hacer interpretaciones personales de los hechos y manejarlos a su antojo, al no tener Mauricio la facilidad para expresarse, debe recurrir a terceros, siempre con el propósito de hacerlo con falta de profundidad. No puede ni debe ser que la política argentina gire alrededor de estos dos personajes que se atacan entre ellos. ¿Qué construyeron para el futuro? Nada más que enfrentamientos personales y venganza. Lo que carece nuestra Democracia son partidos sin bases ideológicas. De los centenarios quedan restos del Socialismo de J. B. Justo, A. Palacio, entre otros; del Radicalismo de L. N. Alem, H. Yrigoyen, A. H. Ilia y R. R. Alfonsín, solo tenemos el residual, con su identidad de origen perdida; del Peronismo, en su origen como P. Laborista, Perón-Quijano (radical), nunca fue partido político; nació y sigue llamándose Movimiento, según definición del propio Gral. Perón. Cambiemos no es nada más que un rejuntado electoral, al no tener una estructura política real, con bases e ideas con programa de gobierno (nunca los tuvo). No es un partido político; así nos gobernaron y así nos fue. Estimo que es primordial para tratar de recuperar la estabilidad política, terminar de una vez por todas con la grieta peronismo-antiperonismo y todo el fanatismo de siempre, que nos dividió desde el comienzo de nuestra historia, con la costumbre de seguir insistiendo en cometer los mismos errores en vez de aprender de ellos, que nos llevaron de fracaso tras fracaso. Es dramática la realidad de todos los días, carente de rumbo, que no es lo que el sistema democrático persigue con sus sanos preceptos, por estar demostrado que es el mejor sistema de gobierno. Por lo tanto, no debemos destruirlo; al encontrarnos tan divididos como producto de una instalada anarquía en muchos estamentos sociales, como si fuera que se estuviera buscando la ingobernabilidad, lo que bajo ningún aspecto el pueblo debe permitir. Priorizando el trabajo sobre el exceso de pobreza y las deficientes educación, salud y seguridad, materias fundamentales del Estado, debemos crear los marcos de gobierno dentro de una nueva y sana dirigencia, con dirigentes jóvenes que tomen la posta y encuentren el destino que todos merecemos.
Federico Yurcovich
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